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Septiembre de 2007
por Margo McShane
Mis primeras semanas como voluntaria del CEA fueron de reto y concentración. Yo sabía desde que apliqué para el programa de monitoreo sería un mes de mucho estudio y trabajo. Ya que para participar en el proyecto, los voluntarios debemos identificar los peces y corales de la región—a mi me tocaron los corales. Es un poco preocupante cuando vez la lista de corales en latín y sabes que tienes que aprenderlos. Sin embargo, yo nunca he sido tímida para los retos, y simplemente tuve determinación para hacerlo. En un principio estuvimos haciendo prácticas de identificación junto con nuestro coordinador para comenzar a identificar las especies en su hábitat natural. Verlos en los libros definitivamente, no se compara que verlos en su ambiente.
Establecerte en un nuevo lugar, conocer nueva gente, tradiciones y evitar pararte sobre un escorpión es igual de importante que conocer la vida marina. Vivir aquí por 3 meses significa involucrarte en todos los aspectos del voluntariado, incluso aquellas que no son tan divertidas como limpiar y sacar la basura. Yo he estado hospedada en un cuarto con techo de palapa, que a pesar de verse como un lugar acogedor, he compartido el espacio con una gran lista de insectos y bichos a mí alrededor. Geckos, lagartijas, cochinillas, escorpiones quienes pudiesen ser son nuestros visitantes más frecuentes, pero no te molestan. Ocasionalmente encuentras una cochinilla en tu toalla o shorts, y las lagartijas hacen ruidos muy curiosos, como si estuvieran mandando besos. Afortunadamente nosotros sólo tuvimos un par de escorpiones.
Vivir y trabajar con la misma gente, igualmente tiene sus retos; ya que pequeños problemas pueden salirse del rumbo, por lo que aprender a comunicarte y resolver problemas son cosas que debes aprender muy rápido—nadie quiere estar 3 meses peleando con sus compañeros. Yo he compartido una habitación con 5 personas más, por lo que mis habilidades de comunicación con otras personas fueron puestas a prueba durante estos meses.
Pero finalmente, algo que no puedo dejar de mencionar es Akumal. Yo quedé impresionada de la belleza de la bahía y el agua cristalina del mar. Yo he vivido toda mi vida en Inglaterra y he viajado sólo a países Europeos preciosos, de fotografía, pero jamás había visto una playa tan linda como la de Akumal. Si me pidieran describir el "paraíso", diría sin lugar a dudas: playas con arena blanca, palmeras, aguas del caribe—que es el lugar en el que estoy, por lo que me atrevo a decir que, "¡Akumal es el paraíso!" Y hoy mismo, me siento defensora de la bahía y me encontré varias veces a mi misma recogiendo basura y quitando líneas de pesca como si estuviera cuidando mi propio jardín.
Como voluntarios, somos afortunados de tener la oportunidad de hacer la diferencia, y con suerte enseñar a los locales, turistas y a las mismas autoridades, lo afortunados que son por tener este pedazo de "paraíso" como su jardín.
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